el cuento de la urraca

 1 de septiembre me despierto sola, pronto, cansada. Sobre todo la última pero eso a ti te da igual. Llego a mi salón y me encuentro una urraca enorme sentada en el sillón, como esperándome. Las ventanas cerradas, todas, menos la de la cocina. Vaya vuelta ha dado - pienso- sí que tenía claro que quería entrar aquí. Estoy sola y sé que por mucho que llame nadie va a venir así que le hago unos videos divertidos a la urraca mientras pienso cómo sacarla de mi casa acabando las dos ilesas esta aventura. 9 de septiembre llegas a tu casa después del último pase en los Embajadores y encuentras tu cama cagada. Tú no lo piensas, tú me llamas: ven, tengo un pájaro en casa. Estoy llegando a la mía, no voy a ir, se habrá ido el pájaro, la mierda no parece de urraca -perfectamente yo sabía que no iba a ser otro tipo de pájaro, que ayer pedí una señal, que la vida sí que habla- no puede haber tanta coincidencia. Por favor ven, tengo mucho miedo. No voy a ir, ábrele la ventana y se irá. 

Papá, estoy sola en casa y tengo una urraca, parece desorientada, no le quiero hacer daño, ¿qué hago? Ábrele la ventana, dice -me jode repetir los consejos de mi padre- no te va a hacer daño. No, si sé que ella a mí no, pero yo a ella no lo sé. Le abro la ventana, vuela por mi salón, se choca, cae, no se mueve. Papá, no se mueve. Hija, cógela con tus manos y sácala a la terraza. Miriam, por favor, tengo miedo, ven, creo que el pájaro sigue aquí, escucho un aleteo. A ver, hazme videollamada -mientras me pregunto dónde estará tu urraca- no pasa nada. ¿En serio no vas a venir? No. Es la 1 de la mañana, vivimos lejos. Joder, cuelgas. Llamas a otra gente. 

Vale, papá, ya está en la terraza, está herida y no se puede mover. Déjala, las urracas se emparejan de por vida, llamará a su pareja, irá a rescatarla. ¿Es en serio? Es en serio, sí. 

Me llamas. Qué pasa. La enfocas, ahí está, subida a un armario de tu cocina, tranquilísima. Era una urraca. Ahora qué hago. Ahora nada, lo que te he dicho. No te va a atacar. Me da muchísimo miedo, no voy a entrar -estás acompañado- no voy a abrir nada -para tí no lo suficiente- la voy a dejar ahí toda la noche -no lo vas a aguantar, vuelves a llamar a alguien más- y mañana pues no desayuno. Dejo de llamar a mi padre, vigilo a mi urraca, me acerco, me da pena, le hablo, le digo no te quiero hacer daño, no sé cómo ayudarte y ella hace sonidos de animal. Tampoco sabe cómo ayudarme a mí. Vienen más urracas, ninguna se queda. Todas se acaban yendo y ella no se mueve de su sitio. Si era tu pareja qué mal has elegido, amiga. ¿Cómo va? pregunto a las personas que han ido a ayudarte, aquí sigue, estamos intentando sacarla -no me refería a la urraca- yo mañana madrugo, tía y esto nos da miedo a todos. Pasa el tiempo. Nada. Vuelvo a mirar a mi urraca, está andando, se acerca a la valla. Por favor te vas a morir, no puedes volar. Se cae al piso de abajo. No lo hagas. Sabes que te vas a morir, por qué lo haces. No no no no no. Choca contra el suelo y yo lo miro. No he podido hacer nada pero yo lo miro. Pienso en su pareja. Pienso en por qué. Pienso pienso pienso cojo el móvil “qué significa que te entre una urraca en casa”. Mala suerte. Qué si no. Una urraca mal augurio, dos urracas felicidad. No me vale. Dejo el móvil. Miro la urraca estampada. A lo mejor era lo que quería. Ya se ha ido. ¿Cómo? No han sido tus manos. Tú te has quedado mirando, como yo, tú también lo miras sin hacer nada porque lo hacen por ti, yo lo miro sin hacer nada porque no hay nada que hacer. Bueno, me alegro, ¿ves cómo no era para tanto? Qué susto, se queda mi amigo a dormir. Se lo merece, digo por no contestar algo más hiriente, bastante susto llevas, ¿te asustan más las urracas o yo? ¿qué prefieres una urraca en tu cuarto o una frase mía en tu cabeza? ¿dormir con la urraca encerrada en tu cocina o con mi recuerdo en algún rincón de tu casa, sigiloso, sin manifestarse? ¿que una urraca se cague en tu cama o en la foto de pequeña que te regalé? ¿el sonido de la urraca para siempre o mi voz todos los días de tu vida? “Me dejas tu prime”, contestas.

Tú no crees en señales ni en historias ni en mí. Pero hubo una vez. Terraza de argumosa un señor de barba blanca se llama a sí mismo Diosenlatierra y te dice que tienes los ojitos de semáforo por mi. Lo vemos un par de veces más, se alegra de nuestro amor, lo hace evidente. Hace justo un año me dijiste que ya no me querías y Diosenlatierra no ha vuelto a aparecer. Se habrá muerto, era mayor. Yo sé que tú creías en él porque querías creer en mí, aunque te daba miedo. Yo pienso que no es casualidad nada de lo que nos ha pasado juntos. Quiero interpretar a las putas urracas pero no me gusta ninguna lectura porque todas me dicen lo evidente y no me gusta ya esa palabra desde que no me gusta pensar en amor. Te propongo que me digas tu propia lectura. Yo tengo varias. Una es que la urraca simboliza lo que somos el uno para el otro: yo sola en mi casa con algo que no me da miedo a quien no quiero asustar que se acaba asustando y se tira por el balcón con tal de no quedarse a mi lado. Tú en tu casa solo no puedes llamas a gente para que lo hagan por ti para que no tengas que acercarte a ella y otras manos la echen sana y salva de tu casa lo antes posible. 

Otra es el duelo que tenemos: el mío intenta salvarlo sola y me cuesta 3 horas, se acaba muriendo, me siento mal, culpable, no he hecho todo lo que podía, joder, qué hubiera sido si, no he sido capaz de salvarlo, ahora tengo que verla muerta cuando me asomo al balcón. El tuyo joder qué miedo mas grande voy a llamar a gente qué hago, Miriam ¿en serio no vienes a ayudarme? qué miedo bueno me desentiendo un poco lo miro desde aquí atrás y se acabará yendo en la friolera de 25 minutos. Me dejas tu prime


También hay una última interpretación que se me acaba de ocurrir porque por mucho que intente pensar en la señal de venga cierra el ciclo ya con él que se vaya que se muera el vinculo como cualquier urraca pienso que de todos los pisos de Madrid que conocemos en la misma semana nos ha tocado a los dos. Yo sé que tu no crees pero yo ayer pedi una señal (no en cuanto a ti, sino en cuanto a mi vida, algo que la vida quiera decirme, una guía) y soñé con una urraca. No sé qué me quiere decir la señal pero ahora lo que quiero pensar es que aunque tengamos urracas y a mi se me muera y a ti te de miedo es que yo soy la primera a la que llamas y tú el primero al que se lo quiero contar cuando le vea. Me quedo con eso. Seguimos aquí, hace un año de, pero seguimos aquí. Para lo que sea que pase. Para especular con las señales o para repartir los miedos. 

Mi padre dice que al estar emparejadas de por vida, si una se muere o se pierde la otra no la deja de buscar y no vuelve a emparejarse. A lo mejor la tuya estaba buscando a la mía. A lo mejor no sabe que se ha muerto. A lo mejor sí y estaba buscando un amante. A lo mejor mi padre dice tonterías. A lo mejor Diosenlatierra también. A lo mejor las tonterías son la biblia de quienes saben interpretar la vida. A lo mejor yo te sigo buscando sin saberlo. A lo mejor tú no sabes que yo estoy muerta. A lo mejor un día hablamos de esto. A lo mejor


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