Sobre el daño que hace el tabaco (en Groenlandia)

He intentado dejar de fumar tantas veces como he buscado tu nombre en fachadas, carteles o comercios locales. Una vez al día para sentirme a salvo. Tiro el cigarro de media mañana, busco el grafiti en la calle Miguel Servet. Una vez al día, porque dos aún es un número muy grande. También, una vez al día cierro los ojos mientras subo las escaleras y pienso en el frío que hace ahora mismo en Groenlandia. Me digo a mí misma no es para tanto, hay cosas más frías. ¿Lo ves? Hay cosas más frías. Una vez al día. Pero ayer miré vuelos a Groenlandia y eso es algo que no hago una vez al día ni si quiera una vez al mes. El territorio se mueve como si quisiera decirme algo, hoy será una vez al año. Hay oferta en vuelos si vas acompañada. Miro precios de iglús y me imagino lo guapa que estaré vestida de esquimal. Imagino un despertar frío y cómo cae la nieve y se te rizan las pestañas. Te escribo a media noche qué haces el próximo noviembre ?? A ti, que me dueles más por las mañanas, para no pasar frío todavía. Me contestas que Groenlandia está lejos y que los cigarros están caros allí. Eso es verdad, el paquete cuesta 10€. Eso es, más o menos 43 céntimos el cigarro. Tú no estás dispuesto a pagar 43 céntimos por mi, querías decir con lo de que está caro el tabaco. Yo aún no sé lo que significan 43 céntimos porque aún nadie ha pagado esa cantidad por un cigarro compartido conmigo. Entonces pienso que en realidad yo ya estaba preparada para los números bajo cero durmiendo contigo los días impares y que lo lejano no me molesta y que yo, en realidad, hoy había decidido dejar de fumar. 

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