Si fuera un país yo también abandonaría mi infancia en las basuras de Legazpi

Has llevado mi infancia hasta una basura y la has dejado ahí con la mochila abierta. Para que luego venga una moderna sin amparo a hacerle una foto y decir es que soy yo literal. Y escriba la primera frase en sus notas del móvil. Y se avergüence de sí misma por ser tan predecible. Por no tener nada más que escribir. La moderna soy yo. Por quedarse tan vacía que se mira a sí misma en una mochila roída. La moderna soy yo. Por no saber escribir sobre nada más. Por ser un cliché. Por insoportable. La moderna soy yo. Por abrir el portátil a la una de la mañana para no salir volando. Por escribir me cago en todas las modernas de este país. La moderna soy yo. Un país entero se cagaría en mi. Yo lo haría si pudiera. Si fuera un país. Yo también abandonaría mi infancia en las basuras de Legazpi. Y la tuya. Y la de todo el mundo. Y nada más. Hoy vuelvo a escribir. Hoy, que no puedo escaparme a ninguna otra parte. Hoy, que no valen las salas de cine, el romanticismo, la novia cadáver en los Ideal, obras en el Matadero, libros de apellidos grandes, fiestas tecno, un after, dos. Ya no puedo escapar a ningún otro sitio. Ya pasé por la etapa de encontrar consuelo en la Fe, en la virgen, las mayores excentricidades de una tía con el corazón pa afuera en sus veinte. Ya no me vale. También he pasado la etapa de salir a desgastarme, volar de sitio en sitio hasta que pierdo la cuenta de cuántas veces ha amanecido. Ya no me vale. También he pasado por buscar historias en las que soy yo quien decide cómo se me escribe. Y salir siempre ganando. Y que me den igual los tíos con el corazón pa afuera en sus veinte que dejo por el camino. Tampoco me vale, no tengo ganas, me he vaciado. No me encuentro en libros, ni en versos, ni en canciones, ni en obras, ni en frases de baños. No me vale. No me valgo yo. Me repito. Me intento repetir para por lo menos pasarlo mal por donde ya lo he pasado antes. Pero ni siquiera hay mal por donde pasar. No hay nada. Por primera vez no hay nada y me preocupa. A lo mejor es por eso por lo que estoy a punto de cagarla todo el tiempo. Me llevo al límite para, por lo menos, hacer algo mal y que este vacío se convierta en mierda. También he intentado lo contrario, que brille. Pero en eso no tengo tanta experiencia. Me gustaría recuperar la foto que te dí. Esa que siempre menciono aquí. Es que no me dio tiempo a darte mucho más y aún así estoy vacía. Era una foto de pequeña. Muy pequeña. Sincera. No sé qué hiciste con ella. Regalar la infancia, escribí. Hoy vuelvo a casa de ver una película que me volvía loca de pequeña y vuelvo a escribir. Quiero volver a mi infancia pero te la regalé hace dos años. Y tú no sé qué has hecho con ella. Yo he sacado una foto a esta mochila. Y no sé qué más hacer para que nadie me deje en las basuras de mi barrio. Que encima lo detesto.

Comentarios

Entradas populares de este blog

el cuento de la urraca

Terroristas chiitas

algo que he escrito hoy que me he ablandao